Descubre qué es la acrilamida y cómo puedes reducir su consumo en tu alimentación

¡Hola compañeros y compañeras! En el día de hoy os vamos a hablar sobre uno de las sustancias químicas que actualmente es noticia dentro de la industria alimentaria: la acrilamida.

¡Comencemos! La acrilamida puede definirse coloquialmente como una sustancia química que aparece en ciertos alimentos cocinados o procesados a altas temperaturas y que, según demuestran los estudios sobre animales, es potencialmente cancerígena. Pero, ¿qué alimentos son más susceptibles de generar acrilamida? En el puesto número uno se encuentra uno de los manjares por excelencia para el 99% del planeta: las patatas fritas. A este preciado tesoro dorado, le sigue de cerca otros alimentos como el café, y termina en otros productos como los cereales, panes y galletas. Y llegados a este punto, os preguntaréis el porqué de la aparición de la acrilamida en estos alimentos. Pues bien, la acrilamida es el resultado de una reacción entre un azúcar y una proteína que aparece cuando alguno de los alimentos mencionados anteriormente se fríe o se tuesta a más de 120 grados centígrados. Durante este caluroso proceso de cocinado se produce una reacción que hacen que alimentos como las patatas o el pan queden dorados y con un atractivo color marrón. ¿Quién no ha disfrutado con el crujir de unas patatas fritas ligeramente quemadas o de una pieza de pan altamente tostada? Pues lamentablemente, sentimos deciros que ese color tan llamativo era el resultado de la acrilamida.

Ahora bien, conocida a nuestra protagonista de hoy, ¿cómo se puede regular el consumo de acrilamida en nuestra alimentación? Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la temperatura de cocción de los alimentos. Para evitar que la acrilamida haga acto de presencia se recomienda no freír las patatas a más de 175º grados centígrados, teniendo que cocinarlas a una temperatura más baja para que estas alcancen un color amarillo y dejen el marrón para otra temporada. Además, también se recomienda no guardar las patatas en la nevera para que no suelten más almidón (es decir, azúcar), al mismo tiempo que se aconseja lavarlas antes de cocinarlas en la freidora o en la sartén. En relación al pan, también se advierte que no se tueste demasiado, sino que se deje ligeramente amarillo. Por último, también es aconsejable reducir el consumo diario de café.

Estos son los principales consejos en cuanto al cocinado y consumo, pero recordad que una alimentación equilibrada es el secreto de una vida saludable. Dejad las patatas fritas para momentos puntuales, revisad el consumo de pan tostado, y por supuesto, de café. Lo disfrutaréis mucho más, eso seguro.

Pero ¡atención! si hasta ahora pensabais que la acrilamida solo se puede generar en la comida, estabais equivocados. Ahora aparece un viejo enemigo para unos y un mejor amigo para muchos otros: el tabaco. Según apuntan ciertos estudios, el humo del tabaco posee un índice mayor de acrilamida que la que se puede generar en la comida. De esta manera, se añade otro efecto negativo más a la larga lista de este producto tan perjudicial para la salud.

Como último consejo, pensemos que la acrilamida ha estado y seguirá estando en nuestras mesas, pero somos nosotros quienes decidimos si se sienta con nosotros o no. ¡Elige una alimentación saludable y equilibrada! Tu cuerpo de lo agradecerá.

Si te ha quedado alguna duda sobre cómo enfrentarte a la acrilamida, échale un ojo a este vídeo de  A3 Noticias  ¡Muy interesante! Además, no dudes en  compartir con tod@s qué hábitos de alimentación saludables llevas a cabo en tu día a día. ¡Seguro que much@s cogemos ideas!

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