TUS CUIDADOS ALIVIARON MI DOLOR, ASÍ QUE GRACIAS

La medicina se va humanizando, este es uno de los grandes retos que debe plantearse sostenidamente en los próximos años. El objetivo es aumentar la supervivencia, pero con una buena calidad de vida, afirman los expertos ¿Dónde está la calidad de vida? ¿Cómo se consigue mejorar dicha condición? Existen maneras relativamente objetivas de medirla, aunque hay algo en lo que todavía muchos análisis siguen fallando, y es en el impacto emocional y psicológico que tienen las personas que afrontan una enfermedad crónica o un síntoma como el dolor que crónicamente invade la vida de los pacientes que lo sufren.

Es obvio que compadecemos a la persona que tiene un dolor, al igual que es obvio que la medicina con su arsenal terapéutico tiene un límite. Sin embargo, existen otras formas de aliviar el dolor emocional y psicológico: el tiempo que dedica una enfermera explicando los cambios a realizar en los hábitos diarios, los cuidados que se proporciona a un familiar a cambio de una sonrisa, la escucha de un psicólogo que empatiza a sabiendas de que es un aprendizaje o las explicaciones de un médico que dedica ánimos a su paciente

La profesionalidad y los éxitos del personal sanitario dependen en gran parte de todo ello, y muchas personas pueden agradecer haber sido tratadas con cariño y con respeto, más allá de poder medir las tasas de supervivencia y de aumento de calidad de vida.

Y una forma de poder medir este éxito es tratar de contar los agradecimientos que uno recibe. Porque es un marcador que nos dice dónde estamos y qué impacto tienen nuestras acciones, y sobre todo porque es terapéutico para el que agradece y para el que es agradecido.

Si te identificas da las gracias y regala una rosa sin espinas. www.rosasinespinas.com

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